El rock nacional tuvo su Cueva


12 de junio de 1966. Los Beatniks promocionaban la salida de su primer y único single: Rebelde

Algunos compararon al lugar con el Cavern Club de Liverpool. Inclusive hasta llegaron a decir que había “un pasadizo secreto” que conectaba ese rincón de Buenos Aires con aquel de la ciudad inglesa en el que cantaron, entre otros, The Beatles, The Rolling Stones, The Who, Queen, Elton John y John Lee Hooker. Pero nunca se pudo comprobar. Lo que sí quedó demostrado es que La Cueva fue el lugar que la historia del rock nacional tiene como el mojón que, en la década del 60, marcó el punto de partida para esos jóvenes bohemios que le dieron vida.

Estaba en la avenida Pueyrredón 1723, a metros de Juncal. Dicen que allí había funcionado un cabaret llamado Jamaica, después conocido como El Caimán, para luego convertirse en La Cueva de Pasarotus, un local que era refugio de músicos dedicados al jazz moderno. Inclusive cuentan que ahí, entre talentosos artistas locales, hasta llegaron a actuar el gran Dizzy Gillespie y la francesa Juliette Gréco. Y hubo más: en el lugar se filmaron algunas escenas de “El Perseguidor”, una película que se basaba en un cuento que Julio Cortázar dedicó a Charlie Parker. La película la dirigió Osías Wilenski, el guión lo adaptó Ulises Petit de Murat y la música la puso el Gato Barbieri.


Los historiadores del rock afirman que el local no era de lo mejor: tendría cuatro o cinco metros de ancho por quince de largo, su acústica dejaba mucho que desear, igual que la ventilación y no había mesas ni sillas. Un mostrador largo cubría un lado y al otro había algunos almohadones y pocos sillones. El escenario, por llamarlo de alguna manera, estaba casi a la entrada, a poco de bajar los cinco o seis escalones que llevaban al recinto donde los concurrentes estaban parados.

Fue en 1965 cuando Alberto Ramón García (para el rock Pajarito Zaguri), junto con Javier Martínez (después “prócer” de Manal) hablaron con Roberto Sánchez (más conocido como Sandro) para alquilar ese local cuyo dueño se llamaba Roberto Rosado. El hombre designó a un señor llamado Bravo como administrador. Y allí empezó a funcionar “La Cueva de Sandro”. Se recuerda que el decorado era muy elemental. “El decorado éramos nosotros”, contó alguna vez Miguel Abuelo quien iba al lugar “a juntarse con amigos y a buscar novias”.

Después aquello fue el punto de encuentro donde aparecían Félix Francisco Nebbia Corbacho (Litto Nebbia); Mauricio Birabent (Moris) y José Alberto Iglesias (Tanguito, Ramsés VII o Donovan El Protestón). También se mezclaban Claudio Gabis, Alejandro Medina y los periodistas Pipo Lernoud (luego creador de la revista Expreso Imaginario) y Miguel Grinberg. De aquella movida iban a surgir grupos como Los Beatniks, Manal, The Seasons o Los Náufragos. Es que “naufragar” era el “deporte” predilecto de esa gente que también llegaba desde la vecina Plaza Francia, refugio de hippies de pelo largo.

La salida a la superficie comercial la marcó el gran éxito de “La Balsa”, el tema de Nebbia y Tanguito, que grabaron Los Gatos: vendió 200.000 discos en pocas semanas. Claro que ya no eran buenos tiempos para la libertad. Desde 1966, la dictadura militar que encabezaba Juan Carlos Onganía no permitía esas cosas. Y las razzias policiales tenían a La Cueva como punto. Por ejemplo Nebbia tuvo el record de 21 detenciones en un mes. Y Miguel Abuelo solía andar con la chapa de la puerta de su casa colgada del cuello. “Es que estoy podrido de que me pare la cana y me pregunte dónde vivo”, contaba.

La Cueva fue clausurada en 1967 y después ahí se instaló una casa de venta de artículos de electricidad. Luego el edificio se demolió y construyeron departamentos.

Con aquel cierre, los jóvenes buscaron refugio en un bar al que solían ir después de pasar la noche cantando. Caminaban 18 cuadras hasta la avenida Rivadavia y, tomando café con leche, mostraban sus frases o anotaciones que después originaron otras canciones. Ahí fue donde Nebbia y Tanguito habían empezado a componer “La Balsa”. El bar se llama “La Perla de Once” y, aunque remodelado, sigue estando en la esquina de Rivadavia y Jujuy. Pero esa es otra historia.

POR EDUARDO PARISE - REVISTA Ñ (20/1/2014)

1 comentario:

Javier Castillo dijo...

les recomiendo que escuchen a rockwell road son muy buenos y de verdad que tienen que escucharlos la chica de la bateria es de argentina https://www.youtube.com/watch?v=7bsrnc7jf1Y